
En Ecuador vuelve a permitirse la publicidad de juegos de azar en internet y televisión. La decisión la tomó el presidente Daniel Noboa, quien firmó un decreto que deroga la prohibición impuesta en 2023. En aquel entonces, se vetaron todas las menciones a casas de apuestas y casinos en los medios. Ahora es al revés: las marcas regresan al aire, y los canales y sitios web pueden volver a cobrar por su promoción.
El negocio del juego existía oficialmente en el país hasta 2011. Luego se celebró un referéndum, y la ciudadanía apoyó la iniciativa del presidente Rafael Correa de cerrar los casinos físicos, salas de bingo y puntos de apuestas. Todo eso fue clausurado, y desde entonces el sector quedó en pausa.
Pero solo sobre el papel. El segmento online quedó sin regulación clara. Las leyes no alcanzaban a seguir el ritmo de los cambios digitales. Como resultado, muchos operadores en línea continuaron activos, aunque en una zona gris, sin licencias ni supervisión. Basta con revisar los resultados de búsqueda locales o explorar sitios especializados para entenderlo. Este enlace ayudó a nuestros autores a identificar numerosos casinos online internacionales que operan en el país y tienen buena reputación, pese a no tener estatus oficial.
Ahora las autoridades retoman el tema. Todavía no se sabe si se redactarán nuevas leyes específicas para las apuestas en línea. Pero lo que sí es un hecho: los juegos de azar pueden volver a aparecer en televisión.
Este verano, Ecuador lanzó un registro oficial para quienes se dedican al juego y las apuestas. Desde ahora, las empresas deben inscribirse, obtener un número tributario y cumplir con nuevos requisitos legales para operar de forma legal.
Se ha establecido un impuesto único del 15 % sobre los ingresos brutos. No importa si la empresa está dentro o fuera del país. La misma tasa se aplica a las ganancias de los jugadores. Es, en esencia, la primera vez en mucho tiempo que los juegos online tienen un marco normativo claro.
Las autoridades creen que estos cambios ayudarán a incrementar los ingresos del Estado. El dinero se destinará al deporte y a programas sociales. Pero no todos ven con buenos ojos estas medidas. El director de Fundamedios, César Ricaurte, por ejemplo, considera que los medios podrían volverse demasiado dependientes de la publicidad de apuestas. Ya ahora, las marcas de apuestas ocupan casi todos los espacios en los estadios —literalmente.
También hay preocupaciones sociales. Muchos advierten que el auge del juego afectará sobre todo a los más vulnerables, y podría generar adicción. El presidente Noboa no descarta convocar un referéndum para incluir la regulación del juego en la constitución. Ya hubo un intento, pero a principios de año el voto se frustró por las protestas y la inestabilidad general.